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Mi autobiografía en tiempo real. Un diario donde documento mi vida, mis recuerdos y los pequeños momentos que algún día no quiero olvidar. No escribo para enseñar algo; escribo para recordar quién fui. ¡Gracias por pasarte a leer! 🌸

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sábado, 1 de agosto de 2026

Querer hacerlo todo también puede ser una forma de quedarse quieta


Hay una versión de mí que ya tiene un canal de YouTube, un podcast, un blog lleno de entradas, una cuenta de TikTok con miles de seguidores, una novela publicada, ilustraciones terminadas, un bullet journal precioso, habla tres idiomas y además nunca olvida subir contenido.

Lástima que esa versión solo exista en mi cabeza. La realidad es otra.

Tengo decenas de ideas anotadas. Carpetas con proyectos. Libretas llenas de listas. Borradores de videos. Nombres para marcas que todavía no existen. Planes de negocio. Libros que quiero escribir. Cosplays que quiero hacer. Cursos que quiero tomar. Y, sin embargo, muchas veces termino haciendo... nada.

Durante mucho tiempo pensé que era pereza.

Después pensé que era falta de disciplina.

Hoy creo que el problema es un poco más complejo.

Creo que crecí acompañada por dos compañeros de viaje bastante incómodos: el síndrome del impostor y la multipotencialidad.

El síndrome del impostor es esa voz que siempre encuentra una excusa para convencerte de que todavía no estás lista.

"Todavía no sabes suficiente."

"Hay personas que lo hacen mejor."

"Cuando tengas mejor cámara."

"Cuando escribas mejor."

"Cuando tengas más experiencia."

Siempre hay un "cuando".

Y mientras espero convertirme en esa versión perfecta de mí, el tiempo sigue pasando.

Pero luego aparece el otro compañero.

Ser multipotencial.

Hay personas que descubren una pasión y construyen toda su vida alrededor de ella.

Yo no.

A mí me gusta escribir.

Pero también dibujar.

También el marketing.

La psicología.

La literatura.

El diseño.

Los videojuegos.

La fotografía.

El cosplay.

La creación de contenido.

Los idiomas.

La historia.

La cultura japonesa.

Y probablemente mañana encuentre otra cosa fascinante.

No es que no tenga intereses.

Tengo demasiados.

Y cuando todas las posibilidades parecen igual de emocionantes, elegir una se siente como renunciar a las demás.

Entonces hago planes gigantescos.

Abro veinte pestañas.

Diseño un calendario imposible.

Empiezo tres proyectos.

Y termino agotada antes siquiera de comenzar.

Es curioso.

Porque desde fuera parece que las personas multipotenciales tienen una ventaja.

"¡Qué padre que sepas hacer tantas cosas!"

Lo que pocas veces se cuenta es el peso mental que implica querer aprenderlo todo.

Sentir que cualquier decisión significa dejar otra oportunidad atrás.

Querer avanzar en diez caminos distintos con solo veinticuatro horas al día.

Y si además convives con el síndrome del impostor...

La combinación es explosiva.

Porque nunca sientes que sabes lo suficiente para empezar.

Y tampoco sabes qué empezar.

Así que el cerebro elige la opción más cómoda.

No hacer nada.

Últimamente he intentado cambiar la pregunta.

En lugar de preguntarme:

"¿Cuál es el proyecto perfecto?"

Empiezo a preguntarme:

"¿Cuál puedo terminar esta semana?"

Porque quizá el problema nunca fue mi falta de talento.

Ni mi falta de disciplina.

Quizá el problema era pensar que debía convertirme en todo al mismo tiempo.

No tengo que ser escritora, ilustradora, influencer, empresaria, diseñadora y creadora de contenido perfecta hoy.

Puedo convertirme en una de ellas por un rato.

Y mañana seguir construyendo las demás.

Supongo que crecer también consiste en aceptar que una vida no se construye terminando todos los proyectos de golpe.

Se construye regresando a ellos una y otra vez.

Aunque avances despacio.

Aunque todavía dudes.

Aunque sigas sintiéndote un fraude algunas veces.

Porque quizá el verdadero impostor no soy yo.

Quizá es esa voz que insiste en convencerme de que necesito ser perfecta antes de atreverme a existir en internet.

Y, sinceramente, ya estoy un poco cansada de escucharla.

Querer hacerlo todo también puede ser una forma de quedarse quieta

Hay una versión de mí que ya tiene un canal de YouTube, un podcast, un blog lleno de entradas, una cuenta de TikTok con miles de ...